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2000

artículo de opinión

UNIVERSIDAD: TENDER A LA UNIDAD.

Artículo de opinión que la revista "Universidad" de la Universidad de Alcalá ha solicitado a Universitas para su número de diciembre de 2000. En él se reflejan algunas cuestiones de método a la hora de afrontar la tarea educativa en la Universidad

 

En su novela titulada Fahrenheit 451, publicada en 1953 y llevada al cine en 1966 por François Truffaut, Ray Bradbury, refiriéndose a la universidad, se pregunta: "¿por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?". Ante esa pregunta, uno de los protagonistas hacía notar que Clarisse, una chica de catorce años, era peligrosa porque no se conformaba con saber "cómo se hacía algo sino por qué".

Hoy, como anticipaba Bradbury en su novela de los años 50, en la universidad se habla sobre todo del cómo pero no se dice nada (o poco) acerca del porqué, del significado de las cosas. Se trata de una postura parcial cuyo resultado educativo, desde el punto de vista de la construcción de la personalidad del estudiante, manifiesta una gran fragilidad.

Dos de las principales consecuencias de este tipo de educación, siguiendo a Newman, son las siguientes: La primera es la disminución de la capacidad de juicio de la persona, que es el que lleva el papel conductor y permite tomar decisiones adecuadas. El juicio se desarrolla usando la razón de manera que se tengan en cuenta todos los factores de la realidad y no reduciendo la mente a uno o varios de sus aspectos. Por eso la educación tiene que ser más global y, sobre todo, afrontar la cuestión del significado.

La segunda consecuencia, señalada por Newman, es la fragmentación de la persona y, por ende, de la sociedad. Sin un porqué que dé significado al conjunto, se deja de percibir la realidad como una unidad y cada aspecto de la vida se concibe y afronta aisladamente. Consiguientemente, la sociedad tiende a convertirse en una multitud de piezas desconectadas, sin relación, que se desplazan y repelen unas a otras; se fragmenta y descompone; la violencia y las guerras son su lógica consecuencia. A este respecto, es más vigente que nunca el juicio de Ortega y Gasset: "el profesionalismo y el especialismo, al no ser debidamente compensados, han roto en pedazos al hombre europeo, que por lo mismo está ausente de todos los puntos donde pretende y necesita estar. En el ingeniero está la ingeniería, que es sólo un trozo y una dimensión del hombre europeo; pero éste, que es un integrum, no se halla en su fragmento ingeniero. Y así en todos los demás casos".

El segundo aspecto de método al que me gustaría referirme es el que hace referencia al sujeto que educa. Un periódico estudiantil decía, en 1960, lo siguiente: "Quizá el único medio educativo que puede hacernos descubrir la verdadera humanidad del hombre, el camino que se debe recorrer para realizarse a sí mismo..., sea la cordial atención a lo positivo... El lado amargo de la situación es que el camino hacia lo positivo parece que hoy tenemos que recorrerlo solos, y que el amor instintivo que sentimos por él no siempre sabe sostenernos hasta llegar a la meta". Por eso, el despuntar incipiente de ámbitos educativos, como es el caso de la asociación UNIVERSITAS y de otras, que no se circunscriben incluso a un determinado departamento, facultad o universidad, constituye una novedad inesperada que pone en evidencia que el factor comunitario es uno de los elementos fundamentales de la vida universitaria.

La experiencia del curso de verano "Universidad... ¿para qué?", organizado por UNIVERSITAS el pasado mes de julio, dentro del programa de los cursos de verano de nuestra universidad, es un ejemplo significativo que no quiero dejar pasar. Contó con unas 120 inscripciones, tanto de profesores como estudiantes de las diferentes universidades de Madrid, y en él se puso de manifiesto que la universidad surge y es ante todo un lugar de relación profesores-alumnos.

 

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