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Sábado, 16 de Noviembre de 2019

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exposición

Abrahán: El nacimiento del yo

 

Para los habitantes de la Mesopotamia (el mundo del que sale Abrahán), el hado o destino misterioso era una realidad inerme, una especie de fuerza interna de la naturaleza que podía ser controlada únicamente a través de la apropiación racional de un universo predecible. De este hado no se esperaba ninguna comunicación. Se "expresaba" a través de su naturaleza previsible, a través de las leyes que rigen las dimensiones horizontales y verticales de la realidad, es decir, la naturaleza de las cosas y su destino. ¿Qué son entonces los dioses en estas sociedades llamadas "politeístas"? No eran más que "ventanas" abiertas sobre aquel hado. Fragmentando el universo previsible se conseguía controlar mejor la realidad y las leyes que la rigen; justicia, fecundidad, salud...

Sólo con Abrahán ese hado o destino misterioso se ha acercado al hombre, se ha hecho presente a través de una llamada. Abrahán es el primero que aprende a decir "Tú" al Misterio. Desde entonces, el yo se entiende en relación con el Dios vivo (como es llamado en la Biblia), un Tú imprevisible que expresa su voluntad de un modo muy concreto, no controlable. El yo se entiende dentro de un diálogo real con el Misterio que se ha hecho presente en la historia y no ya como un intento solitario de apropiarse de las leyes que rigen el universo previsible.

La libertad del hombre, desde entonces, se convierte en responsabilidad, es decir, respuesta a una llamada y a la tarea que aquella voz asigna a la propia vida. Ya no existe cosa, tiempo o espacio inútiles. La promesa que Dios hace a Abrahán y la espera de su cumplimiento, marcan la concepción lineal del tiempo que tiene Israel, en contraste con la percepción cíclica de la religión mesopotámica (propia de toda la Antigüedad, que sigue la imagen de los ciclos naturales). Con Abrahán empieza una historia, con etapas significativas que tienden hacia el futuro. La promesa es una descendencia y a la vez es hecha a la descendencia: a partir de Abrahán el yo se entiende dentro de un pueblo que lleva consigo la esperanza de los hombres. 

 

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